Psicología del jugador

Las apuestas incluyen una gran cantidad de factores, que irán abordánsose a lo largo del texto. Unos juegan a favor del apostante y otros en su contra. Pero, como en la vida misma, la principal dificultad es la lucha del jugador contra sí mismo.

La fortaleza psicológica marca la diferencia entre el jugador que disfruta de su pasión por las apuestas y el jugador que a menudo es víctima de sus pasiones.

Entre los errores psicológicos más habituales de los apostantes destacan las siguientes:

Impaciencia: El apostante sólo demuestra su capacidad de predicción a largo plazo. Cualquiera puede tener una racha de buena suerte y ganar una bonita cantidad en poco tiempo (o al contrario). Lo realmente difícil es mantener un rendimiento positivo al final de una temporada, después de un número elevado de apuestas. Las prisas por lograr un saldo positivo o por compensar un saldo negativo cuanto antes impulsan al jugador a realizar apuestas irreflexivas o arriesgadas que, con toda probabilidad, acabarán por empeorar su situación.

Imprudencia: La impaciencia se convierte en imprudencia cuando el apostante pretende compensar las pérdidas acumuladas poniendo en juego cantidades cada vez más grandes de dinero. La actitud correcta cuando se atraviesa una mala racha consiste en analizar la situación, intentando comprender la causa de los malos resultados (apuestas descuidadas, escaso conocimiento de la competición, simple mala suerte,...). La mejor receta ante las pérdidas es "al mal tiempo buena cara" y, sobre todo, apostar con moderación precisamente en los malos momentos. Si usted atraviesa una mala racha, tómese un tiempo de descanso. Conviene desconectar de las apuestas deportivas durante una o dos semanas y retomarlas más adelante con más tranquilidad y energías renovadas.

Indisciplina: En ocasiones, el jugador apuesta cantidades cada vez más grandes de dinero después de ganar una buena cantidad. Llevado por la euforia de una buena racha, puede incluso llegar a apostar convulsivamente, dilapidando en poco tiempo el dinero que tanto le ha costado ganar. El autocontrol es importante tanto en los momentos de euforia como en los momentos difíciles. Las tres grandes virtudes del apostante (paciencia, prudencia y disciplina) se adquieren con el paso del tiempo. Incluso los jugadores más experimentados cometen errores con cierta frecuencia, y no hay nada trágico en ello: la clave está en aprender la lección y reducir esos errores al mínimo posible.

Diccionario y guía para Apuestas Deporivas en internet.